17/11/11

Sueños de triunfo

En el negro y blanco tablero
las piezas resplandecen,
envueltas en un errante laberinto
de sutiles combinaciones.

Y aunque los sueños del joven
parecen lejanos e inalcanzables,
la ansiedad del triunfo
los ilumina con esperanza.

Sin embargo, esos sueños
igual que el sol en el ocaso,
van agonizando poco a poco
entre sombras amenazantes.

Hasta que un jaque demoledor
apaga sus sueños y agonías,
y sólo le queda inclinar su rey
en un angustioso silencio.

Pero mañana al emerger el sol
habrá un alba tras el ocaso, 
y aquellos sueños de triunfo
volverán a iluminar su espíritu.



Ajedrez y literatura

En la trama blanca y negra
de un minúsculo tablero,
escriben ansiosas las piezas
sus sutiles combinaciones.

El ajedrez como la literatura,
no tiene limitación alguna,
y sus múltiples contingencias,
van más allá de lo racional.

Tal vez, sea una buena manera
para ayudar a saciar la sed,
de ese anhelo mágico y creativo
que inunda de gozo al intelecto.


16/11/11

Homenaje artístico al Ajedrez Jubilado


 Video conmemorativo

Nace el Ajedrez Jubilado
  

















Ver todo relativo a la variante "Ajedrez Jubilado"

Soneto al Ajedrez Jubilado

Son pocas las piezas de dos colores
que están en el ajedrez jubilado.
Hay sólo un rey postrero en cada lado
torres y unos peones agresores.

Sufriendo los jaques acosadores
a veces, un rey gana alborozado.
La dicha en ese tablero tramado
son unos momentos muy seductores.

También en el devenir de los días,
los hombres son felices al vencer
en sus claras y oscuras biografías.

Mas como aquel rey deben padecer,
y al fin de sus vidas, las alegrías
son sólo instantes del acontecer.

15/11/11

Pobres reyes jubilados

¡Pobres reyes jubilados!
Ya en la vejez de su existir
murieron sus damas y viudos quedaron.
Como la jubilación no les alcanzaba
los caballos tuvieron que vender
y los alfiles presurosos se fugaron.

¡Pobres reyes jubilados!
Sólo cuentan con sus fieles peones
esperando la torre prometida.
Y es allá, en el confín del tablero,
donde algún peón la podrá promover
sacrificando valeroso su vida.

La torre alada

En un envite sutil y elocuente 
al rey lo ataca un peón enemigo,
me gritan ¡jaque! y el susto mitigo
para que pueda discernir mi mente.

Si tomo el peón es muy evidente
que la muerte del rey es mi castigo,
pero un peón libre tengo de amigo
y mis ojos ven su avance inminente.

Planteo esa estrategia en la contienda
y encuentro una magnífica jugada
que evade el jaque, sin tomar la ofrenda.

Sigo el hilo de la idea pensada
y el peón avanzo en la libre senda
hasta alcanzar la bella torre alada.

Soneto dedicado al “Ajedrez Jubilado”,
donde la promoción de peón en torre
se convierte en el requisito ilusorio
para obtener el triunfo.